viernes, 4 de enero de 2008

ALERGIAS

¿QUÉ ES LA ALERGIA? DEFINICIÓN
La alergia es una respuesta exagerada de nuestro organismo cuando entra en contacto con determinadas sustancias provenientes del exterior.
Las sustancias capaces de provocar una reacción alérgica se conocen como sustancias alergénicas o, simplemente, alérgenos.
INFORMACIÓN GENERAL
Es en el sistema inmunitario, o sistema defensivo del organismo humano, en el que está encuadrada la alergia. Dicho sistema está constituido por un conjunto de células que encontramos tanto circulando por la sangre como formando parte de distintos órganos. Su misión es fundamental: reconocer la entrada en nuestro cuerpo de elementos extraños y organizar la defensa frente a ellos. Esto se conoce como respuesta inmunitaria. Gracias a ella nuestro sistema inmunitario reconoce las bacterias o virus, agentes ajenos a nuestro organismo, como causantes de la infección. Si no fuera así, cualquier infección de las que sufrimos a lo largo de nuestra vida (una gripe o un resfriado) podría tener consecuencias fatales al no encontrar resistencia a su progresión.
Como se ve, la respuesta inmunitaria es de gran importancia aunque, en ocasiones, es causa de serios problemas:
En los transplantes de órganos (riñón, corazón, pulmón...) nuestras defensas inmunitarias identifican el nuevo órgano implantado como extraño e intentan combatirlo, produciéndose el rechazo si no se administran medicamentos para disminuir esta respuesta (los llamados inmunodepresores).
En ocasiones el sistema inmunitario confunde componentes de nuestro cuerpo con elementos extraños e inicia una reacción contra ellos dando lugar a las llamadas enfermedades autoinmunes (muchos procesos reumáticos tienen este origen).
A veces se produce una respuesta inmunitaria ante la presencia de sustancias inocuas para el organismo, que habitualmente son toleradas por éste. Esta reacción exagerada se llama alergia, y las sustancias que la desencadenan son alérgenos.
Los posibles alérgenos son muy numerosos y pueden ponerse en contacto con nosotros a través de diversos medios:
El aire que respiramos: pólenes de plantas, polvo de la casa, hongos, pelo de animales...
Los alimentos: pescados, huevos, frutos secos,...
Medicamentos: penicilina, aspirina, ...
Picaduras de insectos, mordeduras, ...
Contacto con la piel: cosméticos, productos industriales, ...
Todos estamos expuestos a muchas de estas sustancias y, sin embargo, la mayoría de nosotros convivimos con ellas sin problemas: podemos comer cacahuetes y huevos, podemos ser tratados con penicilina si lo necesitamos... La reacción inmune que nuestro organismo produce frente a estas sustancias es de baja intensidad y no la percibimos.
Por el contrario, la persona alérgica a una sustancia desencadenará una respuesta exagerada cada vez que entre en contacto con ella. Para que tenga lugar esta reacción alérgica son suficientes cantidades ínfimas del alérgeno. En definitiva, la causa de una alergia no debe atribuirse a una sustancia en concreto, sino al individuo, que está predispuesto genéticamente a desarrollar una respuesta exagerada tras el contacto repetido con las materias potencialmente capaces de inducir a una reacción defensiva en el organismo.
Más del 15% de la población es alérgica a alguna sustancia. Afortunadamente la mayoría de las reacciones alérgicas tienen escasa importancia y no ocasionan grandes molestias. Sin embargo, en ocasiones pueden ser extraordinariamente graves y precisar de intervención médica urgente.
Puesto que el sistema inmunitario se encuentra ampliamente distribuido en nuestro organismo, no es de extrañar que las reacciones alérgicas sean capaces de desencadenar trastornos muy diversos, según el lugar donde se produzca la reacción:
Aparato digestivo: diarreas, dolor abdominal.
Ojos: conjuntivitis (enrojecimiento y picor).
Nariz: rinitis (picor y secreción de moco acuoso).
Piel: urticarias (habones y picor) o eccemas.
Pulmón: asma (obstrucción de los bronquios).
REACCIÓN ALÉRGICA TIPO I
El hombre puede presentar diversas clases de reacciones inmunitarias, pero aquí vamos a considerar únicamente una de ellas (implicada, por ejemplo, en la aparición de asma). Es la llamada reacción alérgica tipo I.
Las células que componen el sistema inmunitario (los macrófagos y los linfocitos T y B) al entrar en contacto con una sustancia extraña al organismo (alérgeno o antígeno) inician una serie de reacciones que culminan con la formación de unas moléculas llamadas inmunoglobulinas (Ig) o anticuerpos que se unen al alérgeno y, por diversos mecanismos, consiguen su destrucción y eliminación.
Estas inmunoglobulinas pueden ser de 5 tipos distintos: IgG, IgA, IgM, IgD, e IgE.
La IgE y, menos frecuentemente, la IgG tipo 4 son las implicadas en la reacción alérgica tipo I, característica del asma y de la mayor parte de procesos alérgicos. Las personas alérgicas a una sustancia (alérgeno) presentan en la superficie de los mastocitos (unas células de la sangre) múltiples moléculas de Ig E capaces de reconocer la presencia de dicha sustancia. Esta IgE se formó en anteriores contactos con el alergeno que provocaron la sensibilización frente al mismo. Es decir, se formaron las células con memoria (linfocitos B memoria) que, al entrar en contacto de nuevo con dicho alergeno, ordenarán la producción de grandes cantidades de IgE específica contra aquel alérgeno. Al efectuarse la unión de IgE con el alergeno (como si de una llave y su cerradura se tratara) se provocará la liberación por parte del mastocito de un gran número de sustancias (histamina, serotonina, bradiquinina...), conocidas como mediadores de la alergia pues son las que determinarán las manifestaciones de la reacción alérgica en los diferentes órganos. En el pulmón producen la inflamación de la mucosa de la pared bronquial y la contracción de las fibras musculares, dando lugar a la crisis asmática.
Para que todo esto ocurra es preciso que el alérgeno que entra en el árbol bronquial encuentre una parte de la IgE dirigida contra él (IgE específica). Es decir, cada alergeno únicamente encaja en su IgE y ésta únicamente se encuentra en suficiente número en las personas alérgicas a dicho alergeno.
Si una persona es alérgica al polen de olivo tendrá en su sangre y en la superficie de sus mastocitos moléculas de IgE anti-polen de olivo que no se encuentran en cantidad suficiente en el resto de la población que no es alérgica al mismo. Se sabe que cada mastocito puede llegar a tener engarzadas en su superficie unas 80.000 moléculas de IgE. Como los mastocitos están ampliamente distribuidos por el organismo podemos imaginar la gran cantidad de moléculas de IgE que llega a tener un individuo alérgico cuando está sensibilizado.
PRINCIPALES GRUPOS ALÉRGICOS
Los ácaros del polvo doméstico (Dermatophagoides pt., Lepidoglyphus dt,etc...)
Pólenes (gramíneas, olivo, parietaria, abedul, etc...)
Epitelios, pelos, plumas y otros productos animales (gato, perro)
Hongos y sus esporas (mohos).
Polvos de granos y habas.
CONSTITUCIÓN ATÓPICA (O HÁBITO ALÉRGICO)
Las personas cuyo sistema inmunitario, al entrar en contacto con sustancias ambientales, reacciona produciendo una cantidad desmesurada de IgE se convierten en alérgicas y se denominan personas atópicas. Es una característica determinada genéticamente, es decir heredada que, habitualmente, afecta a diversos miembros de una misma familia. Esta predisposición a la alergia se manifiesta normalmente frente a diversos alérgenos, siendo mucho más raros los casos de alergia únicamente a una sola sustancia.
En España, se consumen cada día unos 50 millones de kilos de alimentos y a lo largo de toda la vida se estima que pasan por el tubo digestivo de un individuo unas 100 toneladas de comida. Así, no es difícil entender que todos esos productos extraños al organismo acaben creando, tarde o temprano, algún síntoma desagradable. Ser alérgico a algún alimento es menos frecuente de lo que muchos piensan (un estudio desveló que sólo 4 de cada 24 personas que creían sufrir ese problema realmente eran alérgicos a la comida). Sin embargo la cantidad de afectados no es nada despreciable: en España, un 2% de la población adulta y un 7% de los niños en el primer año de vida es alérgica a algún producto.Algunos de estos pacientes pueden reaccionar de forma fatal frente a ellos. Han de evitarlos para no arriesgar su vida y llevar en el bolsillo adrenalina autoinyectable por si se desencadena el choque anafiláctico. Sin embago, en España todavía no se comercializa este salvavidas y los afectados tienen que salir del país para conseguir las ampollas que pueden ahorrarles un buen susto tras ingerir un ingrediente equivocado en la comida. Muchas personas confunden la alergia a los alimentos con la intolerancia a los mismos (o falsa alergia). La diferencia entre una y otra estriba en que en la alergia hay una reacción del sistema inmunitario del individuo contra el producto y en la intolerancia no. A las personas que, por ejemplo, no pueden tomar leche por una intolerancia a la lactosa les falta un enzima que es necesario para digerir el azúcar de la leche. En la película French Kiss hay una escena en la que se reflejan bien los síntomas de este proceso, cuando el personaje que interpreta Meg Ryan come una buena cantidad de queso francés y empiezan los gases, la hinchazón abdominal y el dolor.Sin embargo, la alergia a los alimentos ocurre cuando el sistema inmune reacciona frente a una proteína determinada de la comida. La reacción más común es la formación de anticuerpos IgE (inmunoglobulina E).El proceso es el siguiente: la primera vez que se ingiere el alimento causante de alergia, el organismo produce las IgE específicas contra alguna proteína de ese producto.La siguiente vez, los anticuerpos reaccionan contra la comida estimulando la fabricación de histamina y otras sustancias químicas (llamadas mediadores) que causan los síntomas de la alergia: urticaria, eccema, angioedemas (se hinchan los labios, los dedos de las manos, de los pies, etcétera), shock (poco frecuente) y dermatitis atópica. En el primer año de vida, no obstante, los síntomas más comunes son diarreas, dolores abdominales y vómitos..Por países.Los alimentos que más alergias provocan en un país son, lógicamente, los que más se consumen. Por ejemplo, en Japón la hipersensibilidad al arroz es la más extendida, y se ha visto que en países como Inglaterra o EEUU, donde hay una importante población india y pakistaní, se detectan más casos de alergia a los productos derivados de la soja llevada por estos inmigrantes.En Francia, por otra parte, se han encontrado muchos más casos que en España de alergia al apio, seguramente porque aquí esta verdura no se consume tanto.En nuestro país empiezan a darse más ejemplos de alergia a productos que han entrado hace relativamente poco, como es el caso del kiwi, y, curiosamente, también a ciertos alimentos que están muy arraigados en esta cultura: como el ajo y la cebolla.La susceptibilidad a uno u otro alimento varía también según la edad. Según el doctor Jaume Botey, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Materno Infantil Valle Hebrón de Barcelona, en el primer año de vida, las mayores amenazas suelen centrarse en la leche, los huevos, el pescado y los cereales.En el segundo, los que causan más problemas son las frutas (sobre todo las rosáceas: melocotón y albaricoque) y los cítricos. En el tercer año de edad, pasan a formar parte de la lista negra el pescado y los frutos secos (cacahuete, avellana, nuez y almendra).En España, hay poca sensibilización al bacalao porque no se consume demasiado, como ocurre en Portugal. Sin embargo, pueden provocar problemas el pescado blanco (merluza, gallo) y los cefalópodos (calamar, sepia). El marisco (crustáceos y bivalvos) ocupa el tercer puesto dentro de los pescados problemáticos.«El más importante de todos los productos a la hora de provocar alergias es el cacahuete porque es el que está más enmascarado», ha declarado a EL MUNDO el doctor Botey. «Hay que tener en cuenta que el cacahuete está en todas partes: en aceites, helados, donuts, etcétera».Según este especialista, la incidencia de hipersensibilidad a los productos citados es estable a lo largo de todo el año. Sólo el melocotón provoca un mayor número de cuadros de alergia cuando llega la temporada.En 1992, el doctor Botey y su equipo publicaron un estudio de dos casos de reacciones anafilácticas provocadas por la ingestión de una pequeña cantidad de mostaza en dos adolescentes. «La mostaza, una especia utilizada frecuentemente en los ambientes urbanos, puede producir reacciones violentas de hipersensibilidad inmediata, especialmente en personas con historia de polinosis», escriben los autores.El diagnóstico de esta enfermedad se hizo con pruebas cutáneas con extractos de mostaza, utilizando una prueba llamada prick test, y detectando los IgE específicos para la mostaza. Normalmente, el proceso para identificar una alergia a un alimento es hacer, por un lado, la historia clínica detallada (historia dietética).Se realiza una exploración clínica para descartar otras patologías orgánicas y se procede a las pruebas cutáneas con el alimento natural crudo. Otro paso es la detección de anticuerpos específicos para los alimentos.Hoy por hoy, no existe ninguna medicación para prevenir las alergias a los alimentos. Evitarlos de manera estricta es la única forma de impedir la reacción contra ellos.«La dieta de exclusión es uno de los tratamientos de elección. Es fácil en los niños, en los que si la alergia es a la leche de vaca, por ejemplo, se pueden buscar leches alternativas, como los hidrolizados de seroalbúmina, o de caseína, o de soja», dice el doctor Botey. «Los casos más rebuscados pueden requerir dietas elementales, con fracciones de péptidos. Y, además, existen preparados del cromobricato sódico».Fármacos como la adrenalina o los histamínicos resultan útiles cuando se produce la reacción.La duración de estos cuadros a lo largo de la vida también es variable. De acuerdo con los estudios del equipo del doctor Botey, en el primer año de vida la alergia a la leche, por ejemplo, suele ser transitoria, solucionándose a los 18-24 meses. En cambio, la alergia al huevo suele durar 10 o 15 años o toda la vida. La hipersensibilidad a los frutos secos y pescados, por otro lado, también es duradera.En la mayoría de los casos, la alergia a los alimentos es relativamente inofensiva. Pero en un pequeño porcentaje de individuos estas reacciones pueden desembocar en enfermedades devastadoras o ser fatales y poner en peligro la vida. Los alimentos que provocan las reacciones más fuertes son el pescado, el marisco, la leche, los huevos, las nueces, la mostaza, los hongos y legumbres como la soja.En EEUU, cada año mueren 50 personas a causa de una reacción anafiláctica a un alimento y muchas personas no salen de casa sin un pequeño botiquín en el que guardan la adrenalina autoinyectable por si les sobreviene esta reacción fatal, en la que, en menos de 15 minutos, pueden aparecer síntomas como hinchazón de los labios y la cara, urticaria, dificultad respiratoria, vómitos, diarrea, calambres, y una caída en la presión arterial. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad español todavía no ha comercializado este producto.«En EEUU, la mayoría de individuos que sufren una reacción alérgica a un alimento está al tanto de su alergia, pero accidentalmente ingieren una comida que contiene un producto derivado al que son hipersensibles», declaró a este diario el doctor Hugh A. Sampson, una de las autoridades en alergia de alimentos del Johns Hopkins Childrens Center en EEUU y autor del libro Alergia a alimentos: Reacciones adversas a las comidas y a los aditivos.Para evitar los sustos, los expertos recomiendan unos consejos de sentido común:Si cree que es alérgico a algún alimento, consulte sus sospechas con su médico y no haga experimentos para confirmarlo.Si ya conoce a qué es alérgico, evite el consumo de los productos que provocan la reacción.Compruebe los ingredientes que aparecen en la etiqueta (para una persona alérgica a la leche, por ejemplo, se han de evitar ingredientes como crema, lactoalbúmina o caseinato de calcio).Ponga al corriente a los demás de la situación de la persona afectada (si es un niño, a los profesores, cuidadores, etcétera) y esté siempre en guardia por si sobreviene una reacción grave. Según Sampson muchas muertes de niños y adolescentes alérgicos a un alimento se podrían haber evitado si los padres o los cuidadores hubiesen reconocido la gravedad de los síntomas y hubiesen buscado ayuda médica inmediata.Por último, cuando salga a comer fuera, es conveniente preguntar por los ingredientes de las comidas.Si hay alguna duda con respecto a lo que hay en el plato, es aconsejable no comer. Es mejor estar seguro que lamentarlo después.
SE HA REALIZADO UN ESTUDIO DE ALERGIA A MANZANA, PERA Y MELOCOTON, FRUTAS PERTENECIENTES A LA FAMILIA ROSACEAE, EN PACIENTES ALERGICOS A LAS MISMAS DEL AREA DE MADRID. LA ASOCIACION DE POLINOSIS CONDICIONA LA FORMA DE PRESENTACION CLINICA Y LOS ALERGENOS RECONOCIDOS EN LAS ROSACEAS. LOS SUJETOS POLINICOS PRESENTAN UNA CLINICA MAS LEVE, PREDOMINANDO EL SINDROME DE ALERGIA ORAL, Y LA CLINICA ORAL Y LOCAL AISLADAS. EN LOS PACIENTES NO POLINICOS, LA CLINICA ES MAS SEVERA, CON UNA ELEVADA FRECUENCIA DE ANAFILAXIA Y SHOCK ANAFILACTICO, EN DETRIMENTO DE LA CLINICA ORAL Y LOCAL. EL MELOCOTON ES LA UNICA FRUTA CAPAZ DE INDUCIR URTICARIA DE CONTACTO. LOS PACIENTES POLINICOS RECONOCEN ALERGENOS EN LAS ROSACEAS QUE PRESENTAN REACTIVIDAD CRUZADA CON LOS POLENES DE LOLIUM PERENNE, ARTEMISIA VULGARIS Y BETULA VERRUCOSA. LAS ESTRUCTURAS COMUNES SE HAN IDENTIFICADO EN EL IMMUNOBLOTTING COMO DOS BANDAS PROXIMAS DE 15-16 KD (PROFILINA), Y COMO TRES BANDAS SITUADAS EN TORNO A 40KD (POSIBLEMENTE DETERMINANTES HIDROCARBONADOS DE GLICOPROTEINAS VEGETALES). EN LOS PACIENTES NO POLINICOS NO SE HAN IDENTIFICADO ESTRUCTURAS FIJADORAS DE IGE EN LA INMUNODETECCION DE FRUTAS. EN ESTE GRUPO SE HA DEMOSTRADO REACTIVIDAD CRUZADA ENTRE LOS ALERGENOS DE ROSACEAS Y LA ARTEMISA. LA ALERGIA A ROSACEAS EN PACIENTES POLINICOS DE MADRID SE ASOCIA CON POLEN DE GRAMINEAS, Y LAS SENSIBILIZACIONES OBSERVADAS A ARTEMISA Y ABDUL PARECEN SER UNA MANIFESTACION DE REACTIVIDAD CRUZADA. EXISTE UNA DIFERENTE ALERGENICIDAD ENTRE ESPECIES (SIENDO EL MELOCOTON LA MAS ALERGENICA Y LA PERA LA MENOS ALERGENICA), Y UNA MAYOR ALERGENICIDAD DE LAS PIELES, TODO LO CUAL SE DEBE A LA RIQUEZA DE ALERGENOS. LA ALERGIA A ROSACEAS EN LA POBLACION DE MADRID NO SE RELACIONA CON SENSIBILIZACION A BET V 1. LA PROFILINA ES UN ALERGENO IMPORTANTE EN LOS PACIENTES POLINICOS ESTUDIADOS, MIENTRAS QUE NO ES RECONOCIDA COMO ALERGENO POR LA POBLACION NO POLINICA.

ALERGIA A ALIMENTOS
Las reacciones adversas a alimentos engloban las de mecanismo alérgico u origen inmunológico, reacciones por intolerancia y otras reacciones no inmunológicas.

Las reacciones alérgicas son más frecuentes en los niños (0,3 a 10%, según los estudios), principalmente en los primeros años de vida. Durante este periodo las causas más frecuentes son las proteínas de la leche de vaca y el huevo, con el paso de los años, también son importantes el pescado, los frutos secos y algunas frutas.

En los adultos, por el contrario, las alergias a la leche y al huevo son mucho menos frecuentes. Dado que el abanico de alimentos empleados en la dieta es mayor (incluyendo aditivos, especias, alimentos exóticos, etc.), la posibilidad de sensibilización es también más variada, aunque en general las frutas (incluyendo alguna fruta tropical como el kiwi) y los frutos secos son los alimentos más frecuentemente implicados.

La sensibilización a un alimento se acompaña regularmente de alergia a otros del mismo grupo. Por ejemplo, es muy frecuente la alergia a frutas como el melocotón, albaricoque, ciruela, cereza, etc. (todas ellas componentes del grupo de frutas rosáceas). También es posible que pacientes sensibilizados a alergenos no alimentarios puedan presentar reacciones alérgicas tras el contacto con algún alimento. Es relativamente frecuente encontrar sujetos alérgicos al polen, que lo son también a frutas o verduras, miel o infusiones. Los alérgicos al látex pueden presentar problemas con la ingestión de kiwi, castaña, aguacate y plátano, y los alérgicos a ácaros, en ocasiones, presentan reacciones tras la ingesta de marisco. Estos fenómenos se deben a reacciones cruzadas por antígenos comunes.

Las manifestaciones clínicas son muy variadas. En general, difieren si nos encontramos ante un caso de hipersensibilidad inmediata por IgE, con un trastorno inmunológico no IgE mediado o si se trata de reacciones adversas a alimentos no debidas a un mecanismo inmunológico:



Mediadas por IgE:


Manifestaciones gastrointestinales: Pueden aparecer aisladas o asociadas a otros síntomas no digestivos. Cursan con naúseas, vómitos, dolor abdominal y/o diarrea.
Síntomas mucocutáneos: Son las manifestaciones extradigestivas más frecuentes. Pueden afectar a la mucosa orofaringea en forma de picor y/o irritación local (síndrome de alergia oral), asociándose, en ocasiones, angioedema labial o de lengua. Otras veces da lugar a reacciones generalizadas, urticaria y/o angioedema (generalmente de forma inmediata a la ingesta del alimento) y, en casos aislados, pueden incluso derivar en una anafilaxia. En niños con dermatitis atópica, la toma de un alimento puede empeorar el cuadro de dermatitis.
Clínica respiratoria: Los casos agudos de asma bronquial o rinitis alérgica tras la ingestión de alimentos son raros y es más frecuente que esta clínica se produzca por inhalación de partículas volátiles de origen alimentario, como, por ejemplo, partículas de pescado o harinas de cereales (asma de los panaderos).

No mediadas por IgE:


Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
Enfermedad celíaca o intolerancia al gluten de los cereales.
Gastroenteritis eosinofílica.

No inmunológicas:


Síndrome de Heiner: Cursa con afección bronquial, presencia de anticuerpos no IgE frente a proteínas de la leche de vaca, pruebas cutáneas positivas y mejoría tras la retirada de la leche.
Síndrome de hipercinesia infantil, por consumo de aditivos.
Síndrome de tensión—fatiga.

El diagnóstico se basa en la historia clínica que debe ser exhaustiva porque, a veces, el origen alimentario es difícil de identificar. Un aspecto relevante es la posible relación de los síntomas con la realización de ejercicio tras la ingesta de un alimento. Así, el paciente lo tolera si no realiza ejercicio posteriormente y tolera ejercicio si no ingiere previamente el alimento implicado.

Las pruebas cutáneas (prick-test) se pueden realizar con extractos comerciales o de modo directo con el alimento fresco, haciendo una punción sobre el alimento y, después, sobre la piel. La determinación de IgE específica en sangre (método CAP) se debe realizar cuando los tests cutáneos no sean concluyentes, sobre todo, por discordancia con la historia. También, cuando el alergeno sea irritante o si existen lesiones cutáneas como eccema que impidan la realización de las pruebas cutáneas. Con frecuencia los test cutáneos y/o el CAP son positivos para alimentos que se toleran. Aunque el alergólogo dará las pautas a seguir en estos casos de forma individualizada, en general un resultado positivo con buena tolerancia del alimento no justifica una prohibición del mismo.

Las pruebas de provocación deben ser realizadas siempre bajo la indicación y supervisión del alergólogo. Así, puede ser labial, aplicando una gota del extracto alergénico o del alimento en la parte externa del labio, controlando los síntomas varios minutos después. Si es una provocación oral, se administra el alimento sospechoso directamente (provocación abierta) o camuflado (provocación ciega). Este test permite obtener un diagnóstico de certeza o descartar una posible sensibilización.

El paciente alérgico a un alimento debe evitarlo, siguiendo las indicaciones del alergólogo respecto a posibles reacciones cruzadas, y vigilando especialmente "fuentes ocultas" del alimento (por ejemplo, vacunas con virus atenuados que han sido cultivadas en huevo o embrión de pollo). No existe inmunoterapia específica con alimentos.




Plan de Acción en Alergia Alimentaria


¿ QUÉ ES LA ALERGIA A ALIMENTOS ?

La hipersensibilidad a alimentos es una reacción adversa ante un alimento que es bien tolerado por el resto de las personas. Estas reacciones se reproducen ante nuevos contactos con el alimento.

Se considera ALERGIA cuando se ha demostrado un mecanismo inmunológico. En la mayoría de los casos este mecanismo es inmediato y está mediado por una inmunoglobulina, la IgE. Este tipo de alergia es el más frecuente y al que nos vamos a referir a continuación.

En otros casos el mecanismo inmunológico es diferente y retardado como por ej. en la enfermedad celíaca que no se aborda en este caso.

Existen también otro tipo de reacciones adversas provocadas por alimentos y que dependen del alimento en si mismo (tóxicos) o de alguna característica del propio paciente por ej. en la intolerancia a la lactosa y que pueden confundirse con las reacciones alérgicas.

RESULTA IMPORTANTE TENER UN DIAGNÓSTICO PRECISO PORQUE LAS CONSECUENCIAS DE TOMAR EL ALIMENTO SON DIFERENTES EN CADA CASO.
COMO RECONOCER LOS SÍNTOMAS DE LA ALERGIA A ALIMENTOS

¿CUÁNDO APARECEN? Los síntomas suelen aparecer con un intervalo menor de una hora tras la toma del alimento, pero pueden aparecer también rápidamente en pocos minutos o incluso de forma inmediata a la ingestión. Los síntomas muy tardíos hacen pensar en otro tipo de mecanismo. En ocasiones los problemas surgen la primera vez que se entra en contacto aparente con el alimento pero otras veces el niño lo ha tomado con anterioridad sin problemas.

¿QUE SÍNTOMAS PUEDEN PRESENTARSE? ¿SON GRAVES? Los síntomas son muy variables, desde un ligero picor en la boca, con o sin enrojecimiento alrededor de los labios y que desaparece espontáneamente en minutos a cuadros muy graves que pueden afectar a la vida. Algunos niños pueden presentar síntomas a través del contacto con el alimento o por su olor por manipulación o por humos o vapores, sin llegar a comerlo.

Afortunadamente lo más frecuente son los SÍNTOMAS CUTÁNEOS con urticaria, picor, incluso edema con hinchazón y deformidad de labios y párpados. Estos cuadros resultan muy alarmantes y molestos y necesitan tratamiento pero si no se acompañan de otros signos no revisten gravedad.

Lo mismo ocurre con los SINTOMAS DIGESTIVOS como picor en boca, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Algunos niños pequeños expresan un rechazo total a tomar el alimento que les produce alergia negándose incluso a mantenerlo en la boca. Este rechazo selectivo debe ser respetado y valorado como síntoma.

Los SÍNTOMAS EN GARGANTA Y RINOFARINGE como picor en garganta con sensación de bola, dificultad para tragar, ronquera, tos, picor brusco e intenso de oídos, estornudes en salvas con mucosidad como agua aunque inicialmente puedan parecer leves deben siempre vigilarse ya que si no remiten en poco tiempo pueden evolucionar a cuadros más graves.

SÍNTOMAS RESPIRATORIOS. La aparición de tos espasmódica, repetitiva, o de opresión o dolor en tórax es siempre un signo de alarma ya que puede seguirse de asma. El asma o la dificultad respiratoria provocados por alimentos se consideran síntomas de gravedad.

SÍNTOMAS CIRCULATORIOS Y DE AFECTACIÓN GENERAL. Los cuadros de mareo, desmadejamiento, taquicardia, pulso débil, desmayo, son muy graves, suponen riesgo vital (ANAFILAXIA)y necesitan tratamiento urgente en minutos sin esperar a atención sanitaria aunque posteriormente el niño debe ser evaluado por un médico.

¿ CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ALERGIA A ALIMENTOS?

El diagnóstico se obtiene mediante el estudio alérgico: la historia clínica, el tipo de síntomas, las pruebas cutáneas, la analítica y en caso de duda por la administración controlada del alimento en una consulta médica.

El diagnóstico debe ser realizado por el médico especialista, constar por escrito y especificar el o los alimentos a los que el niño es alérgico.

¿ ES UN PROBLEMA FRECUENTE ?

La alergia a alimentos afecta a entre el 1% y el 7% de la población. La frecuencia es más elevada en los primeros años de vida. También en estos años es habitual que una alergia a un determinado alimento desaparezca por haberse establecido tolerancia. No es raro que un niño presente alergia a varios alimentos distintos de forma simultánea o sucesivamente.

Con frecuencia las personas con alergia a alimentos presentan a lo largo de su vida otros problemas relacionados con alergia como son el asma, la dermatitis atópica y la rinitis alérgica.

¿ QUE ALIMENTOS SON LOS MÁS COMÚNMENTE IMPLICADOS?

Cualquier alimento puede ser causa de alergia pero, considerando todas las edades y todo tipo de síntomas incluyendo los muy leves, los alimentos que con más frecuencia producen alergia son las frutas de temporada, melocotón , melón etc.

Si se divide por edades, en los primeros años de vida, hasta los 4 o 5 años, la alergia alimentaria más frecuente es a huevo, leche, pescado y legumbres. En edades posteriores la alergia a leche y huevo tiende casi siempre a controlarse y algo más lentamente sucede lo mismo con las legumbres y pescados. En niños mayores, al introducirse en la dieta otros alimentos potencialmente alergénicos como los frutos secos, las frutas exóticas, los mariscos y las especias comienzan a aparecen otras sensibilizaciones.

Es necesario conocer que algunos niños son alérgicos a todo un grupo de alimentos, por ejemplo a todas las legumbres o todos los pescados, pero en otros casos se pueden tolerar algunos alimentos de ese grupo.

Por otra parte un niño alérgico a un alimento como la leche o el huevo que se utilizan habitualmente para elaborar productos de utilización cotidiana pueden necesitar llevar una dieta bastante restrictiva en cuanto a variedad y necesitar un control cuidadoso de todos los productos que tomen (incluyendo lectura exhaustiva de etiquetado o limitarse al uso de productos conocidos).



¿ QUE PELIGRO TIENE LA INGESTIÓN DE UN ALIMENTO AL QUE SE ES ALÉRGICO ? ¿ SE PUEDE PREDECIR LA GRAVEDAD ?

El riesgo es diferente en cada paciente y es variable a lo largo del tiempo. Los síntomas dependen del grado de sensibilización y ésta puede ir aumentando o disminuyendo. Depende también de la cantidad del alimento y puede variar con el tipo de elaboración ( mayor con alimento crudo y menor con muy cocido).

Distintos alimentos suelen provocar distintos síntomas o de diferente gravedad en el mismo niño.

En términos generales tienen mayor riesgo de reacciones graves las personas que han sufrido previamente un cuadro grave y los que reaccionan con cantidades pequeñas de alimento, incluso con contacto o con olor y los que sufren asma previamente.

Hasta un 30% de los niños ya diagnosticados de alergia a alimentos sufren síntomas por transgresiones o administración inadvertida. En la escuela, como en cualquier otro lugar incluido el domicilio, pueden suceder problemas provocados por la alergia a alimentos por: a) falta de diagnóstico previo o que sea el primer cuadro , b) ingestión incontrolada del alimento (intercambio entre niños), c) por ignorancia de la composición de un alimento o de la existencia de reacciones cruzadas entre alimentos ,ej entre lenteja y guisante , d) por ingestión inadvertida por etiquetado incompleto o incorrecto en alimentos industriales, e) a través de contactos indirectos o contaminación con el alimento (servilletas, utensilios de cocina, besos, un vómito), f ) simplemente por confusión.

PRECAUCIONES Y TRATAMIENTO EN LA ESCUELA EN LOS NIÑOS CON ALERGIA A ALIMENTOS

Información.

El personal de la escuela debe tener la máxima información:

Respecto a los niños con problemas potenciales:


Quienes son los niños alérgicos a alimentos.
Cual o cuales son esos alimentos.
Las características de los cuadros que ha sufrido hasta ese momento
Cuantos niños están en esa situación en una clase y en el colegio.

Respecto al problema alérgico en sí mismo:


Como reconocer los síntomas de alergia a alimentos y valorar su gravedad.
Como prevenir las complicaciones y los accidentes. (reacciones cruzadas entre el mismo grupo, alimentos ocultos, etc.)
Que actitud tomar si se presenta una reacción alérgica a alimentos en la escuela.

TODO DEBE IR INTEGRADO EN UN PLAN DE ACCIÓN (ficha adjunta)

Deben tenerse en cuenta una serie de aspectos prácticos:


Los datos de cada niño alérgico a alimentos figurarán en una ficha.
Los padres deben facilitar un contacto telefónico operativo en cualquier momento y es conveniente una indicación del Centro de Asistencia al que desean consultar si fuera preciso.
Al menos dos personas en la escuela, el tutor y alguien más, deben responsabilizarse de conocer la situación y estar entrenadas para controlarla. Estarán perfectamente localizadas y deben figurar en la ficha del niño que estará en un lugar accesible.( ej. clase, comedor etc.). Esto se tendrá en cuenta también en excursiones, autobuses escolares, desplazamientos etc.
En pacientes con cuadros graves previos puede ser necesaria una identificación permanente de su alergia mediante chapa en colgante o brazalete.
La indicación de administrar medicación debe figurar por escrito especificando nombre, dosis, vía de administración y frecuencia.
La administración de algunas medicaciones de emergencia, aunque resulta sencilla, necesita un entrenamiento previo. (ej: autoinyector de adrenalina). Debe constar siempre indicación médica y autorización paterna.
Recuerde que las circunstancias en que se pierde la rutina diaria son las que motivan con más frecuencia problemas. (fiestas, viajes, situaciones de cambio)